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| Foto Clarín.com |
Por Gabriela Cabezón Cámara para Clarín
“1. No traicionarás.
2. No dejarás abandonado a tu compañero en un hecho.
3. No te encamarás con su hermana.
4. No descuidarás a su familia.
5. Será biducha él o los rati con los que pierda tu
compañero.
6. Le pondrás el pecho a la plata y no te comerás los mocos.
7. Se la darás al que tiene la astilla y nunca al que le
hace falta.
8. No harás ruido.
9. Cuando tengas la astilla sabrás acovacharte.
10. Y cuando te toque bailar con la más fea, Guns ‘N Roses…
serás ciego, sordomudo, como canta la Shakira”.
Los de arriba son “los diez mandamientos del chorro”. No es
que Moisés se haya olvidado de reescribir las tablas luego de romperlas por ira
con su pueblo idólatra, y las haya encontrado milenios después un profeta de
Laferrere. O más o menos: es parte de Chamamé, una de las novelas de Leonardo
Oyola, editada en España y recién distribuida en Argentina, ya casi agotada y
pronta a ser editada otra vez acá. Y eso que llegó pocos meses después de
Kryptonita, una muy exitosa novela sobre un Súperman de La Matanza, cuya segunda
edición acaba de llegar a las librerías. Decía que eso del profeta de Laferrere
es ficción, claro, pero no del todo: Oyola es un hombre de acá y de allá, el
tipo que nació allá y que, desde acá, hace en sus novelas una poesía del
lenguaje de “los marginales”. Las comillas van porque los marginales de, por
ejemplo, el área metropolitana, son millones. Probablemente más que los del
“centro”. Lindo mundo éste en que los márgenes son más grandes que los centros.
Pero mejor que hable Oyola de “acá” y de “allá”.